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Maratones, carreras y running

Recuperación tras una sesión de entrenamiento

Normalmente cuando solemos hacer un entrenamiento o una de nuestras salidas de running, cuando llegamos a casa solemos darnos una ducha y continuamos con nuestro ritmo normal de vida. Esto es algo que puede hacerse si el cuerpo está acostumbrado a entrenar, pero nunca hay que dejar de tener en cuenta el proceso de recuperación, al igual que sucede cuando se hace un entreno intensivo.

¿Cómo recuperarnos tras un entrenamiento intensivo?

Recuperación tras una sesión de entrenamiento

Cuando hayamos acabado nuestra ruta lo recomendable es no dejar de hacer ejercicio de golpe sino poco a poco, con un trote más lento y reduciendo hasta acabar caminando. Posteriormente, se recomienda hacer estiramientos después del ejercicio físico.

La razón es que conseguiremos devolver a los músculos el mismo tono que tenían antes de hacer la actividad, se reducirá la posibilidad de sufrir desequilibrios posturales y posibles contracturas entre otros. Los estiramientos no deben ser demasiado exigentes dado que podríamos incluso a llegar a lesionarnos.

Una vez hayamos hecho los estiramientos, reponer los líquidos que hemos perdido es el siguiente paso que debemos tener muy en cuenta. Después de hacer la sesión de running, tenemos ante nosotros, y durante 2 o 3 horas, un tiempo conocido como ventana anabólica, la cual hace que nuestro cuerpo pueda asimilar mejor los nutrientes que ingiramos.

Una bebida isotónica será una buena alternativa dado que nos aportará las sales minerales que hemos perdido debido a la exudación durante el ejercicio. También pueden ser muy recomendables los azúcares de asimilación rápida.

Si el entrenamiento ha sido demasiado exigente, nunca está de más aportar un poco de proteína durante esa ventana anabólica. Lo que conseguiremos será reparar o comenzar la reparación de las microrroturas que se pudieran haber producido durante el ejercicio.

Si hemos hecho una ruta de running muy exigente, una buena forma de hacer que las piernas se recuperen es darse una ducha de contrastes. Agua fría y después agua muy caliente varias veces, con unos 30 segundos en cada pierna para después cambiar de temperatura y volver a hacerlo así durante unos 5 minutos.

Con una ducha de contrastes lo que se busca es hacer que la sangre llegue a las piernas y que éstas se recuperen más rápido. Además, se obtiene una sensación de ligereza muy confortable.

Para recuperarnos de la intensidad de una carrera o un duro entrenamiento, es imprescindible un sueño conciliador. Por tanto hay que dormir en una postura correcta las 7 u 8 horas de rigor.

Como habéis visto, todos estos son procesos muy sencillos que harán que nos recuperemos correctamente de un esfuerzo, especialmente si ha sido excesivo.

Ante la situación de un entreno intensivo o una carrera, también cabe la posibilidad de darse un masaje relajante y aplicarse alguna crema específica de las que proporcionan efecto frío y son relajantes.